Publicidad:
Terra
La Coctelera

Mis palabras..compartidas

 Este es un articulo que escribi hace ya algun tiempo, ahora trabajo en una teoria un pco mas desarrollada...espero sirva!cariños

Existe alguna "voluntad"o "intención" detrás de lo que sucede?¿

Si lográramos tomar infalible conciencia sobre la importancia y el potencial que somos y tenemos cada uno de los seres q este suelo albergamos, seguramente profesaríamos esa paz tan deseada y tan pco hallada, llegaríamos al entendimiento que todo es una cuestión de "intención", de realización personal, si llegamos a entender q somos la "droga" mas perfecta para sentirnos mal o bien y que cualquier preparado de laboratorio no es mas q una realización, una obra de un ser igual a nosotros, que aún no ha logrado entender( como tantos)...que es dentro nuestro donde reposan los tesoros para la salvación, esos que lograran hacerme sentir tan bien y plena o simplemente lograra generarme un cáncer como simple lección.

Si los periodistas de TV y radio, lograran dejar de lado su ego, evolucionar al fin!, dando cuenta que los que generamos el caos en este lugar somos nosotros, x lo contaminados que estamos, transmitiendo mensajes mas reales y que nos hagan crecer y no seguir en decadencia. Los resúmenes diarios se basan en mostrar el odio y la ira de los seres, pero nadie se gasta en dar explicación de todos estos hechos; Acaso Uds., seres "pensantes"(si los hay!) se conforman creyendo que así como un viento pde azotar un pueblo, ahora azota una "ola de violencia"(Demonios, despierten idiotas!!!), aquí nadie logra hacerse cargo de sus verdaderas emociones y sentimientos, solo aceptamos el amor y la felicidad como lo dignamente "bello"  y que hay de esas lagrimas q corren por mis mejillas cada noche?, de cómo me sonrojo de ira cuando tengo el disgusto de ver gente violenta?, no, señores es mejor no velas, no hacerse cargo de todo esto, es demasiado, entonces es ahí cdo creamos "estrellas" realizadores de esta realidad "virtual" y es ahí donde dejamos el primer puesto a un "Dios" o alguna "divinidad",o a una simple estrella del rock and roll o de la "fucking" cumbia villera, cuando en realidad somos nosotros mismos los seres mas completos q jamás se haya visto, o no por lo menos en esta dimensión de visión q tng hoy, en esta realidad.  

 

Carta abierta a los compañeros de tensegridad...

Mi primer post aqui es esto que es un articulo muy interesante que tome hace algun tiempo...saludos

La chinita guerrera! 

 

Después de escuchar los escritos de los practicantes que fueron leídos en el seminario del Silencio Interno y en las clases posteriores, encuentro explicaciones certeras de mis sensaciones, que aún no se habían formulado.
Además, recordar sus relatos es mágico, porque inmediatamente me sitúa otra vez en la senda de la que me aleja la vida cotidiana.
No es que me olvide de lo que tengo que hacer o como hacerlo, sino mas bien es que siento que hay universos paralelos. Como si hubieran dos intentos diferentes, es decir, uno del camino del guerrero, y otro del mundo cotidiano (por suerte es una sensación cada vez mas difusa)
Como dos senderos paralelos y cercanos por momentos y luego totalmente separados.
El mundo cotidiano ofrece todas las oportunidades para convocar o saltar de sendero, pero al mismo tiempo tiene una fuerza centrípeta que propone quedarte en él, en su cultura, podría decirse en su estúpida cultura, pero si te lo ponés a pensar, no tiene nada de estúpida, porque atrapa y atrapó a millones de seres.
Es estúpida en su propuesta final: morir sin posibilidad de elegir nada o casi nada y ser alimento de algo que nos absorberá. Como los pollitos de la película
"Koyaanisqatsi".
Pero debe tener un intento extraordinario y muy potente para poder sostener la atención de tantos millones. Mi pregunta es: ¿cómo lo hace?
Mi respuesta es: yo lo hago, vos lo hacés. Es decir, ¿estamos atrapados en la primera atención o es que atrapamos la primera atención?
Si "en un instante", puedo cambiar el alineamiento, hacia su conexión con el infinito, ¿por qué no lo hago todo el tiempo?
Creo que aquí estaría la explicación de la situación del profesor (o cualquiera de nosotros) que arregla y explica el mundo de nueve de la mañana a cinco de la tarde, en magníficas clases, y luego vuelve a su vida de mierda.
Cuando Don Juan le decía a Carlos Castaneda que observara a sus profesores mas allá de sus clases, que siguiera sus personalidades de cerca, que mirara sus vidas, y cuando Carlos Castaneda descubre a sus "ídolos" (como Alan Watts), en una trampa engañosa y cínica, creo que lo que se nos está presentando es la posibilidad de darnos cuenta de que todos somos así. O en todo caso la pregunta del viejo nagual sería: ¿quieres terminar así?
Me doy cuenta de que si no salto a tiempo, si no escucho al vidente interno, si no entro en el alineamiento con el infinito, si no atrapo ese intento del guerrero, ese tren que se vá, ese águila que pasa y no vuelve a buscarte, entonces , no hay posibilidades mas que las habituales, es decir, quedarse aquí, en éste maravilloso pero aburrido mundo cotidiano, con todos sus espectáculos circenses, desde el "amor exclusivo de pareja", hasta la guerra tremenda y homicida. Desde la seducción y el cortejo permanente "para que me quieran", hasta el negocio mas especulativo y competitivo.
Por fortuna allí, en las calles, en los viajes, en los aviones, en las casas, en los árboles, en los atardeceres y en los otros seres, todo el tiempo está el misterio ofreciéndose, y eso puede aprovecharse.
Pero ocurre que si saltás al misterio solo con tu mente, te transformás en filósofo o en profesor de lo que sea. Pero no transformás tu vida, tenés un contacto mental con el infinito y nada más.
Por eso el nagual decía que los filósofos son brujos frustrados.
Lo que pasa es que son personalidades con mentes poderosas y atrapan la atención de muchísimos seres "mentales", es decir, predominantemente mentales.
Ahora, en las clases del silencio, estamos viendo que no somos nuestros pensamientos ¡vaya descubrimiento!
Toda una vida pensando que "soy lo que pienso" e identificándome con la "coherencia" de una línea intelectual, hasta que por fin apareció el cuerpo izquierdo para anunciar otro modo de ver las cosas.
Escuchar ahora, el vidente interno de otros compañeros de viaje, ese sabio armonioso, que sale de la "lámpara" del pase de ambos cuerpos, nos hace ver que todos tenemos uno y que no hay que andar por ahí mendigando gurúes o costosísimos papis terapeutas.
Estoy escuchando en las clases que los practicantes se dan cuenta, nos damos cuenta, que hay salidas en el cuerpo, que no son engañosas, que son prácticas, sencillas y encima tienen elegancia o belleza.
Los pases mágicos nos vuelven a conectar con el misterio que creíamos perdido o abandonado hace cientos o miles de años quizás, pero en realidad mantenido en guarda permanente por los naguales de cada generación.
Es increíble que veintisiete naguales, veintisiete seres, hayan atravesado mil años, y que todo este conocimiento esté intacto. Pero es perfectamente posible y real. Es la fuerza de lo pequeño, es la prueba de resistencia y concentración más exitosa que cualquier escuela del Tao o del Zen, quisiera llegar a transmitir.
Por momentos pienso si no soy yo, el que "quiere" creer todo esto, pero cuando tengo estas dudas, paro, me detengo, dejo de escribir, levanto la vista hacia el cielo, miro las nubes, relajo la mirada, y me sale una sonrisa y siento confianza nuevamente. Aunque me parezca mentira lo siento en el aire.
Un día, hace un mes, estaba releyendo un libro de Carlos Castaneda, y necesité dibujar en un papel en blanco, la situación que el nuevo nagual estaba describiendo.
Dibujé una casita muy rústica, de una sola habitación, contra el margen derecho del papel, con un alero de palos y cañas en el frente, sostenido por dos palos gruesos.
De fondo se veían unas montañas lejanas y todo el resto era desierto.
Desierto con matorrales aquí y allá y algunos cactus con sus "dedos" hacia el cielo.
Necesitaba ver la escena del viejo nagual y el nuevo nagual platicando.
No soy dibujante, ni pintor ni nada y no tengo idea de cómo se hacen estas cosas. Pero dejé llevar mi mano por lo que sentía en mi estómago. Y me salieron dos figuras humanas pero muy raras. La figura del viejo nagual fueron líneas muy suaves, casi etéreas. Quedó como una presencia medio transparente, sentado sobre un cajón de madera y apoyada la espalda contra uno de los postes del alero.
Con un trazo más firme, más negro, más presente, la figura del nuevo nagual, sentado en otro cajón con la espalda apoyada en la pared de la casita. Y al costado del nuevo nagual, la puerta de entrada abierta, y esa abertura toda negra, totalmente en sombra.
Los dos naguales platicando frente al desierto infinito. Les aseguro que éste es el intento que siento que está detrás del diálogo con un testigo y la presencia inolvidable del tercer elemento abstracto.
No tengo dudas que en los textos del nagual Carlos Castaneda, están las huellas indelebles de un modo de hacer las cosas. Como instrucciones precisas puestas allí, para ser leídas.
Cuando en las cartas enviadas desde todo el mundo a Cleargreen, los practicantes dicen que se llevan las risas como parte de lo aprendido, las risas como achicadoras de la importancia personal, me acuerdo de ese desierto de Sonora lleno de carcajadas de Don Genaro, Don Juan, Carlos Castaneda y sombreros revoleados al aire ante momentos de exquisita alegría.
Éste es el ánimo con el que les escribo.
Siento el misterio de la existencia cada día más y mi alimento necesita ser de otra clase. Necesito menos comida, y más silencio.
La presencia de los pájaros ha ganado importancia como nunca antes y por momentos también siento nostalgia de todo lo que veo, como si lo hubiese perdido, cuando todavía está todo allí.
No se bien a que se debe, pero a veces siento pena por la humanidad, tan débil.
Obviamente, estamos detenidos en la evolución hacia la conciencia total, y algo de nosotros lo sabe, y espera por eso. Pero si el infinito tiene todo el tiempo, nosotros no. Estamos limitados aquí, pero eso es porque en un mundo material, todo tiende a oxidarse. Envejecer como hasta ahora, es una interpretación caprichosa de transformarse o de cambiar. Podemos intentar otra vejez. Otra vida. No firmemos el acuerdo que no escribimos. Acechémonos, estemos alerta y demos una mano gratis.
Aquello en lo que me transformaré, puede ser la solución del gran problema final: la muerte.
Porque si a través de la impecabilidad del camino del guerrero me transformo en una burbuja de conciencia, todo lo vivido corre a favor de la evolución, de la libertad de no morir como un animal en el matadero.
Pienso si lo que hacemos con los animales no es una réplica de lo que hacen con nosotros, o mejor dicho, pienso que podemos encontrar en lo que hacemos, la clave exacta de qué nos hicieron.
Es decir, si pensamos qué hemos hecho del mundo mágico y de nuestra conexión con él, sabremos qué se ha hecho de nosotros.
No creo que morir sea un destino que explique la vida. Osho dice que morir, es el destino de nacer.
Pero no de vivir. Vivir es otra cosa. Pareciera que vivir es evolucionar. Pero para eso tenemos que saltar de la dicotomía nacer-morir-nacer-morir.
El brujo salta, no muere.
Decide cuando se va, pero esa decisión no es personal, porque todo lo personal, es de este reino: el reino del ego.
Entonces la primera tarea es destruir el ego, ese gran simulador.
La sensación de perder la forma humana, es un desinterés por las imbecilidades de este mundo, pero eso no es perder nada que valga la pena. Lo que pasa es que nos dá miedo el sinsentido que aparece, cuando te dejan de interesar las cosas que a todo el mundo interesan. No es que estés por encima o por debajo, esas son categorías del ego, pero estás definitivamente llevando tu percepción al punto en el que lo que se hace en este mundo, no tiene vigencia ni peso ni sentido en el universo. Quizás sí, te de vergüenza lo que la humanidad hace con sus pequeños y grandes egos. De esto se dan cuenta algunas personas sensibles que denuncian con películas, con libros, con artículos periodísticos, con organizaciones de defensa de derechos. etc.
Pero aún con toda esa sensibilidad no hay un verdadero cambio, porque no alcanza el darse cuenta de lo que me hacen, o de lo que hacen, si es que no hay una conciencia total de lo que hago o de lo que me hago.
La impecabilidad no es jugar a ser galante o correcto, o a no molestar. Ser impecable no es ser sumamente civilizado: primero, para ser impecable no hay reglas definitivas, es un estado que evoluciona con tu contacto con el infinito. Un guerrero se ata a reglas que él mismo debe romper cuando son obsoletas o el infinito le susurra un cambio. Ser impecable, es percibir el mensaje. Pero no "determinado mensaje". Siendo guerrero te dirán muchas veces que sos despiadado o loco o místico o raro o indiferente.
En el mundo del guerrero aparecen todo el tiempo decisiones de vida o muerte. Aunque no te des cuenta. No estás jodiendo con posturas "new age".
Darme cuenta de lo que hago o de lo que me hago, es lo más difícil.
Somos máquinas de negar y proyectar. Es lógico: niego lo que hago o lo que siento o lo que soy y lo proyecto afuera, en otros. O hacia adentro y entonces somatizo, produciendo todo tipo de enfermedades.
Todos acusándonos de todas las cosas, y si soy débil, autoacusándome, como una víctima de mi mismo o de mi crianza. Pero nunca viendo lo que hago o lo que me hago.
Somos patéticos, pero no irremediablemente.
Tenemos una oportunidad, y no se si aún nos queda tiempo. Es inminente el salto. No creo que esta humanidad armonice su modo de estar en esta tierra, con las conductas que propone. No creo en las salidas que ofrece el carcelero. Creo en las fugas.
Si nuestra vida es una jaula con las puertas abiertas, ¿por qué no fugamos?
La respuesta es patética: nos gusta la jaula.
Por lo menos tenemos algo de comida segura, y cierto olor a mierda conocida, mierda nuestra.
¿No es lo que les pasa a algunos pájaros domesticados por nosotros? Entonces es lo que nos pasa a nosotros.
Pero estamos intentando la salida, ese vuelo, o esa manada de coyotes (o lobos esteparios, Jorge) y permítanme decirles que todos ustedes son mi inspiración y que les estoy agradecido de por vida.

Gracias

Sergio C.
Seminario de Tensegridad Ciudad de Buenos Aires 24 y 25 de Julio del 2004
Una Cita con el Silencio Interno

040815